Sólo digo Elián
es un artículo del miembro de la RED VASCA ROJA y Director de «Resumen Latinoamericano» Carlos Aznárez publicado en GARA el 16 de abril del año 2000.
Sólo digo Elián
Qué más tiene que hacer el padre del niño Elián González para recuperar a su hijo secuestrado por la mafia anticubana de Miami? ¿Qué más haría usted en un caso similar, para recuperar a un hijo que le han arrancado de su lado en nombre de la tan cacareada libertad que oferta el gendarme del planeta?
La respuesta es de auténtica impotencia. Pero lo que ocurre no nos causa sorpresa.
Una vez más, Estados Unidos le muestra al mundo qué tipo de estilo de vida acecha si no se resiste más contundentemente a su prepotencia, a su forma tan «americana» de impartir justicia, a su promocionada «sensibilidad por los derechos humanos» que les convierte en fiscalizadores y enterradores de todos los países que osan desafiarles.
No nos equivoquemos, toda esa parentela prepotente que le ha salido a Elián ni «balserito» ni «niño exiliado», sólo Elián además de destrozarle psicológicamente y retenerlo como un auténtico prisionero «del mundo libre» (el colmo de la paradoja), es parte de un engranaje criminal que sólo es posible ver en Estados Unidos y que edifica en Miami su ciudad símbolo.
La parentela revanchista que tiene una Sonia Estefan que le cante y un Andy García que les aplauda, asegura que Elián no debe volver a Cuba porque allí impera el comunismo, y mien- tras tanto reemplazan a su auténtico padre con un tío abuelo que ha pasado varias veces por comisaría a causa de su fraternal costumbre de «acoso sexual a menores» durante las clases de Educación física que impartía. Una nueva familia integrada por una prima lejana que vuelve loco al niño haciéndose pasar por la reencarnación de su madre. Un contexto de psicópatas que lo único que le ofrecen al chico son ropas de marca y ridículos videojuegos, amén de envolverse en la bandera de barras y estrellas y balbucear algunas palabras en espanglish. Patético y criminal.
Para semejantes parientes Elián es un próspero negocio. El mismo que le ofrecieron a su progenitor y que éste ha rechazado con una dignidad tan infrecuente en esta época y que sólo puede ostentar el ciudadano de un país con 41 años de vida revolucionaria.
Frente a la opción de regresar a vivir a una isla donde los niños y adolescentes son auténticos privilegiados ¿qué país del mundo conoce usted que se movilizaría por uno de sus hijos como lo está haciendo Cuba por Elián?, esta banda de «protectores» que le ha salido a Elián, le ofrecen las virtudes de «una tierra de libertad».
Libertad para que se desarrollen organizaciones como la Fundación Cubano Americana, regentada primero por Jorge Mas Canosa y ahora por su hijo igualmente recalcitrante. Los mismos que compran conciencias, imponen alcaldes y diputados demócratas o republicanos, y aterrorizan en base a atentados dinamiteros y ejecuciones sumarias a los residentes cubanos que no se amoldan a su mandato. Una entidad ultramillonaria que vive del narcotráfico y el lavado de dólares, y a la que no le preocupa que haya miles de pruebas condenatorias, ya que jueces y fiscales que deberían juzgarles también reciben su diezmo. Un poder que ha intervenido monetariamente en las elecciones argentinas apoyando a otro de sus hijos dilectos, Carlos Menem. Han invertido sin éxito millones de dólares en el candidato de la oligarquía venezolana, Henrique Salas Romer, para impedir que Hugo Chávez amigo de Cuba, de Fidel y los pueblos que lu- chan llegara al poder. Y por supuesto, dinerillos de la Fundación fueron profusamente repartidos en las arcas de algunos políticos «populares» españoles para que Aznar hiciera el papelón de boicotear a la Isla poco antes de que el Papa viajara a La Habana.
Es precisamente esta Fundación la que sostiene económicamente a la parentela para que resista la orden de entrega de Elián a su padre.
Elián debe volver pronto a Cuba, a su pupitre como reclaman sus compañeritos pioneros de la escuela de Cárdenas, a sus juegos simples, a la felicidad de la falta de pantallas publicitarias y de consumo voraz, a la ternura increíble que desarrollan los cubanos y cubanas para con sus hijos, que son todos y todas, al disfrute de poder criarse entre iguales, sin racismo, discriminación ni xenofobia. A un lugar chiquitito del mapa pero con un coraje tan inmenso que no sólo protege a sus pequeños sino que recibe solidariamente a los chicos de Chernobyl para que se curen, a los del Sahara ocupado, y a los miles de Eliancitos latinoamericanos y africanos que intercambian experiencias en las escuelas y colegios cubanos.
Si Elián no vuelve. Si el poder de los miserables que lo han secuestrado y del país imperialista que los protege logra vencernos a todos, si esa tremenda des- gracia sucediera, el pobre Elián estará perdido para siempre. Quizás un buen día, no muy lejano, cargue una escopeta, y sin decir esta boca es mía, se dirija muy resuelto hacia el colegio de Miami en el que lo haya anotado su impostada familia, y por cosas tan frecuentes como la falta de un saludo o una burla infantil, se cargue a media docena de compañeritos. Será por fin un patriota norteamericano digno de pelear en el Golfo o bombardear los puentes de Belgrado. Incluso, no es poco probable que la Estefan le brinde un par de estrofas.
Carlos Aznárez
Director de «Resumen Latinoamericano»